Sabino Ormazabalen babes taldea.

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Indarkeria-eza, bizitza eta gatazkei buruzko ikuspegia islatzen duten Sabinoren idatziak

 

Escritos y posicionamientos suyos relacionados con la noviolencia como actitud ante los conflictos y la vida

4 de diciembre de 2006: Hika, marzo de 2006

Artículo "Por un futuro con memoria.

"(...) Cuando participaba como moderador en las segundas jornadas de noviolencia activa en una tumultuosa mesa redonda sobre reconciliación y víctimas multilaterales, en el Koldo Mitxelena de Donostia, y mientras intentaba tranquilizar a una parte importante del público que increpaba a uno de los ponentes, víctima de ETA (¡cuánto nos falta por aprender a escuchar y respetar a quien no piensa como uno mismo!), una persona llegó a decir que igualmente el moderador, o sea el que esto escribe, también era víctima y que eso no se reconocía desde las “asociaciones de víctimas del terrorismo”.

¿Víctima, yo? Nunca me he considerado como tal. Pero ahora que lo dicen, ¿no lo es Patxi Azparren, que fue detenido, encarcelado, criminalizado y encausado en la pieza de desobediencia civil del sumario 18/98, y posteriormente apartado del procesamiento sin que nadie haya rectificado las acusaciones públicas, ni indemnizado, ni pedido perdón?

(...) ¿Qué podemos hacer? ¿Qué defender?

1. Para empezar, que no haya más víctimas. De ningún tipo. Derecho a vivir y humanización de los conflictos. Se deben lograr las condiciones adecuadas para ello, en el presente y en el futuro. Debe garantizarse el grado de seguridad idóneo para todas las personas amenazadas. Que nadie necesite guardaespaldas para salir de casa ni nadie deje de asociarse o expresar sus ideas por miedo a cualquier operación policial arbitraria. Se abandona la judicialización de la política y viceversa.

2. Se debe reconocer el daño causado. Los victimarios de uno y otro signo deberían manifestar públicamente su responsabilidad por lo sucedido. Necesitamos volver a reconstruir el tejido social que ha sido destruido en la sociedad vasca durante todos estos años, tras la reparación que se merecen las víctimas. Se debería buscar el reconocimiento mutuo entre todas las partes, para una convivencia en paz y libertad.

3. Hay que “otorgar a las víctimas un régimen de ayuda, protección y asistencia digna” (una de las resoluciones del III Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo). Especialmente para ese importante número de personas que tiene que convivir con invalidez permanente, física o sicológica, a consecuencia de los atentados. Igualmente, por las actuaciones policiales.

4. Las iniciativas institucionales de reconocimiento y tratamiento de las víctimas pueden adquirir fórmulas diversas, pero no puede haber olvido o discriminación jerárquica de unas víctimas sobre otras. Habrá que hacer juegos malabares. Vale. Pero todas merecen ponencias oficiales y un reconocimiento adecuado y digno.

5. No al olvido es otro de los posibles acuerdos entre todas las partes. Memoria histórica. Miremos atrás, sí. Pero miremos todo y a todos los casos. Se debería instituir algo similar a las comisiones de la verdad establecidos en otros lugares.

6. Una prioridad: La búsqueda y localización de los cuerpos de las personas desaparecidas –José Humberto Fouz, Jorge Juan García, Fernando Quiroga, Moreno “Pertur”, Naparra y “Popo” Larre– para que puedan ser enterradas tal como lo deseen sus familias y allegados.

7. No sería coherente que se trabaje por evitar las víctimas en nuestro país y se siguiera subvencionando la lógica de guerra. Las instituciones deberían declarar su renuncia expresa a la guerra y a la utilización de la violencia como medio de encarar los conflictos. Con ese objetivo se debería de prohibir la utilización de este territorio para maniobras bélicas y rescindir los apoyos a las fábricas de armamento, procediendo paulatinamente a su proceso de reconversión en actividades civiles.

(Artículo completo en Anexo 4)



4 de diciembre de 2006: Artículo en "Diagonal"

Artículo: "Resistencia noviolenta para luchar por la paz"

"El cartel anunciador de las V Jornadas de Noviolencia Activa de Donostia recogía diversas fotografías de una acción noviolenta realizada muy lejos de Euskal Herria, pero que tenía a un puñado de vascos como protagonistas. Se trataba de los zanpatzar de Judizmendi, de la capital alavesa, que se habían desplazado hasta la localidad palestina de Bil’in, junto a Ramala, para solidarizarse con la campaña internacional contra el “muro del apartheid” que Israel ha construido en Cisjordania. “Con esta marcha ritual”, relataban los protagonistas de esta peculiar modalidad de protesta en el texto preparado para explicar a los palestinos el sentido de su acción, “nuestros antepasados vascos creían que hacían despertar a la tierra con el sonido de sus cencerros tras su largo letargo invernal y que ahuyentaban a los malos espíritus agitando la cola de caballo. Con este acto de hoy, los zanpantzar bajaron de las montañas para llamar al mundo para que despierte y vuelva los ojos a Palestina, a este pueblo que, como el nuestro y como otros muchos en el mundo, se resiste a desaparecer”, leíamos en una crónica informativa.

La policía israelí terminó con la acción a base de disparos, pero el sonido del cuerno, los cencerros y la alboka (instrumento ancestral vasco) acompañaron por unas horas la soledad de la población palestina que se enfrenta a la barbarie legalizada y protegida por los intereses económicos de los países más poderosos de la Tierra. Contar ésta y otras experiencias similares, analizar los límites, sombras y posibilidades de la práctica noviolenta, escuchar a los protagonistas explicar sus motivos y posibilitar un coloquio abierto con todo ello... fue la base que nos motivó ponernos a caminar hace cinco años con la organización de estas jornadas.

Al grupo promotor de los encuentros, Bidea Helburu (el objetivo es el camino), nos une la decisión de hacer juntos un camino de exploración, conocimiento, debate y clarificación de lo que significa hoy la noviolencia activa. Para nosotros ése era el camino a explorar y por ello nos juntamos para organizar estas jornadas una vez al año, que no es poco. Nos interesaban e interesan las experiencias concretas, los testimonios personales y colectivos, las distintas formas de entender la noviolencia activa de la gente" (...).



4 de abril de 2006: escrito colectivo

Artículo: "Kafka, quousque tandem?"

Kafka, ¿quousque tandem?

M. Zuloaga, F. Olalde, S. Ormazabal (*)
Procesados en la pieza de desobediencia civil en el 18/98
También firman el artículo: I. O’shea, C. Trenor, M. Zubiaga, A. Frías, O. Altuna y M. Aznar.

    * Josef K. vivía en un Estado de derecho, en todas partes reinaba la paz, todas las leyes permanecían en vigor, ¿quién osaba entonces atropellarle en su habitación?

Cuando se tramó el operativo contra la Fundación Zumalabe, ETA estaba en tregua. Cuando se produjeron las detenciones, un año y medio después, se acusaba a los amigos de K. de transmitir a los movimientos sociales las órdenes de ETA para subvertir el Estado mediante la desobediencia civil.

Josef K. comparte sala, además, con personas acusadas de publicar un periódico o por trabajar por la construcción nacional y social, hasta por importar bacalao… por mandato de ETA.

En fin, somos culpables conforme a un peculiar tipo penal: la pertenencia o colaboración inadvertida… No se juzgan hechos sino personas u opiniones: es el derecho penal del enemigo.

    * No hay ningún error. El Organismo para el que trabajamos (…) no se dedica a buscar la culpa en la población, sino que (…) se ve atraído por la culpa y nos envía a nosotros, a los vigilantes. Eso es la ley.

    * No conozco esa ley –dijo K. Pues peor para usted –dijo el vigilante. Sólo existe en sus cabezas –dijo K. Ya sentirá sus efectos –respondió el vigilante.

Todo esto es tan absurdo que parece un sinsentido. Pero, ¿seguro que es tan absurdo?, –preguntaría el vigilante. Sí, pero se trata de un absurdo nada inocente, ya que tal atropello busca amedrentar a la gente para que no salga de sus casas, busca abortar la disidencia difundiendo el temor en el seno de las posiciones críticas y rebeldes, busca destruir el rico y plural tejido social vasco, busca impedir un futuro libre, justo y en paz para nuestro pueblo, –contestaría K.

Pero si le damos la vuelta –apostilla Josef K.–, llevamos años escuchando que la sociedad civil debe participar más en la vida social y, por el contrario, ¡zas!, doce personas son procesadas por su activismo social en los movimientos sociales y cien personas y organismos son criminalizados en el mismo auto judicial. ¡Hasta nos enteramos en una de las sesiones del juicio de que los Núcleos de Intervención Participativa –esos procesos participativos y de diálogo conocidos como NIP, impulsados por las instituciones– están también en la trama de ETA! ¡Toma ya! Las Agendas 21 estarán temblando a estas alturas… Todo es ETA.

    * Tampoco alardee tanto de su inocencia, estropea la buena impresión que da.

Es verdad. No tendríamos que ser nosotros quienes tuviéramos que estar justificando nuestra inocencia. Tendrían que ser los acusadores, los vigilantes, quienes deberían demostrar sus acusaciones. Estamos por tanto ante una presunción de la culpabilidad, que no ante la presunción de inocencia –advertiría acertadamente K.

    * Usted está detenido, cierto, pero eso no le impide cumplir con sus obligaciones laborales. Debe seguir su vida normal.

¡Vida normal!, dice usted. Pero aquí nos tienen desde el día siguiente al 20-N. 500 kilómetros para arriba y 500 para abajo, como si fuéramos un ascensor, que diría K. Somos rehenes y nos tienen como si estuviéramos en un tercer grado, pero al revés: por la mañana y la tarde, en el juicio; pero por la noche no dormimos en la Audiencia.

Y lo que nos queda.

    * Debe ser un delito grave. Pero como está en libertad no ha podido cometer un delito semejante.

Por las calles de Madrid cincuenta etarras peligrosos transitan en libertad con peticiones que suman centenares de años de prisión.

    * Bien –dijo el juez instructor, hojeó el libro y se dirigió a K. con un tono verificativo: –¿Usted es pintor de brocha gorda? –No –dijo K.–, soy el primer gerente de un gran banco.

¡No se rían, silencio! ¡Los acusados no abran la boca! ¡Cállense y punto! ¡No nos interesan los motivos por los que no quiere contestar al fiscal! –se vocifera una y otra vez a los amigos de K.

    * No digo que sea un procedimiento caótico, pero le ofrezco esa designación para que tome conciencia de su situación.

La situación, verdaderamente, es kafkiana. El juicio es kafkiano. Un Estado que persigue así a los movimientos sociales es kafkiano. Un Estado que continúa uncido ciegamente a la noria del pasado es kafkiano. ¿Hasta cuándo «el proceso»? ¿Quousque tandem? Noiz arte?

(Basado en “El Proceso” de F. Kafka, un verdadero manual de instrucciones para interpretar el juicio 18/98).